¿QUÉ CALZADO DE VERANO ES EL MEJOR PARA LOS NIÑOS?

7 Consejos para elegir el mejor calzado infantil para el verano.

Con la llegada del verano suben las temperaturas, hace calor, los días se alargan con más horas de luz, comienzan las vacaciones de nuestros hijos y realizamos más actividades al aire libre.

Este cambio de temporada propicia el cambio también de la ropa y del calzado que veníamos poniendo a nuestros hijos.

Les quitamos de encima los abrigos, suéter, camisetas de marga larga, leotardos y demás ropa de invierno para que puedan estas más cómodos y más fresquitos con pantalones cortos, faldas, trajecitos, camisetas cortas, etc.

Y lo mismo ocurre con el calzado. Les cambiamos las botas y los zapatos cerrados por las sandalias, chanclas o cualquier otro zapato más abierto para evitar que sufran el calor en los pies.

Pero no todo el calzado de verano es beneficioso para nuestros hijos. Es aconsejable que éstos cumplan con una serie de características y, sobre todo, que se adapten al tipo de actividad que vayan a realizar.

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Por este motivo, te vamos a dar 7 consejos para elegir el mejor calzado infantil para el verano.

  • Deben estar confeccionados con tejidos transpirables. Independientemente de si el zapato es abierto o cerrado, evita comprarlos de plástico o de cualquier otro tejido sintético que no absorba el sudor. Los componentes químicos de estos materiales con el calor se pegan a la piel de los pies, evitando que éstos respiren y dando lugar a la humedad causante del mal olor y de la aparición de los hongos. Mejor calzado fabricado con fibras naturales como el algodón, que permiten una buena ventilación del pie.
  • Deben ser cómodos. Para que un zapato sea cómodo debe ajustarse bien al pie del niño, es decir, debe ser de su talla para que el pie no esté apretado porque le queden pequeños o le bailen porque sean de una talla mayor, evitando así la aparición de posibles rozaduras y ampollas.
  • Sujetos al pie. No es conveniente que los niños caminen mucho tiempo con un calzado que les deje el pie muy suelto. La razón es que al no tener sujeción, los dedos están en constante tensión para que el zapato no se les salga, y ésto provoca un esfuerzo extra a los tendones y los músculos que a la larga pudiera producir dolores en los pies, piernas e incluso espalda. Además, un zapato sin sujeción no permite que los niños puedan hacer actividades con normalidad sin correr el riesgo de sufrir lesiones o caídas.
  • Con una suela adecuada y antideslizante. Es importante que el calzado no tenga ni una suela muy gruesa o con tacón o que sea completamente plano. Existe una creencia popular al pensar que un zapato plano es mucho más cómodo que uno con un poco de suela o tacón. Sin embargo, esto no es así. Un calzado con una suela muy fina o completamente plano no permite una correcta amortiguación entre el suelo y los tobillos haciendo que se apoye el peso del cuerpo en éstos, lo que terminará por producir dolores en los pies, pantorrillas e incluso en la cadera. Lo ideal es que la suela no tenga un grosor superior a un centímetro y medio de alto para que el pie se encuentre en una posición natural al caminar. Si los niños andan, corren, juegan, por lugares donde puedan resbalar, conviene que la suela sea antideslizante previniendo así que puedan sufrir resbalones y caídas.

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  • Adecuados a la actividad que vayan a realizar. Dependiendo de lo que vayamos a hacer con nuestros hijos debemos tener en cuenta cuál es el mejor calzado para ponerles. Si vamos a realizar alguna actividad deportiva el calzado debe ser el recomendado para practicar ese deporte; no porque haga calor haremos escalada con unas chanclas, por ejemplo. Si es un calzado cerrado como unas deportivas, importantísimo que sean transpirables, que no las lleven todo el día puestas sólo el tiempo que dure la actividad deportiva, airearlas al igual que las plantillas si éstas se pudieran sacar, y con calcetines ya sean largos o cortos de algodón o hilo. Para otras actividades como montar en bici, jugar en el parque o pasear, lo ideal son las sandalias pero que sujeten bien el pie con cierre de velcro o hebilla y una tira en el talón. En algunos casos es conveniente incluso que sean cerradas por delante, para proteger los dedos y las uñas ante las posibles caídas. Evita las sandalias con tiras en los tobillos, las que tienen tiras entre los dedos, las que tienen demasiados adornos, y las que sean de materiales sintéticos. Todo esto suele causar molestias y la aparición de rozaduras.
  • Cuidado con el calzado de goma. En verano es muy normal comprarle a nuestros hijos calzado de goma tipo sandalias, cangrejeras o zuecos y chanclas. Son fáciles de limpiar, son baratas y los niños pueden meterse con ellas en el agua. Pero cuidado, este tipo de calzado debe usarse únicamente para la playa, piscina, parques acuáticos, duchas públicas,…, y no darle un uso habitual, porque el material con el que suelen estar elaborados, plástico principalmente, no permite la transpiración del pie, y ésto les puede ocasionar muchas molestias como rozaduras y hongos. Además, asegúrate que sean ajustables y sujeten bien el pie, sobre todo si tu hijo va a meterse en el agua con ellas.

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  • Compra siempre zapatos de buena calidad. No sólo lo debes tener en cuenta con los zapatos de invierno. En verano, aunque el calzado sea más abierto, también debes de preocuparte por la calidad. Por ejemplo en las sandalias solemos llevarnos por lo bonitas que puedan parecernos, por los gustos de los más pequeños o por el precio más barato, sin tener en cuenta detalles tan importantes como que sean sandalias homologadas y que cumplan con las normativas propias del calzado infantil, que estén fabricadas de un buen material o que los acabados no tengan costuras o pegamentos que pudieran causar molestias importantes. La diferencia entre unas buenas sandalias y unas que no lo son tanto puede evitar la aparición de rozaduras y ampollas, dolor en los pies al andar o después de quitárselas y dolor en los tobillos y las piernas, entre otras consecuencias. Como decían nuestras abuelas o nuestras madres, a veces “lo barato sale caro”. Ten siempre presente estos consejos cuando vayas a comprarle calzado de verano a tus hijos si no quieres tener que tirar de tiritas a cada momento o tener que volver a casa a cambiarles los zapatos porque no pueden dar un paso más.

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